Quiénes pueden capturar el negocio en Latam: bancos, fintech, wallets o redes globales

La pelea por las stablecoins en América Latina dejó de ser una discusión de nicho y empezó a parecerse a una disputa por infraestructura. La pregunta ya no es si estos activos digitales van a tener un lugar en la región, sino quiénes pueden capturar el negocio de stablecoins en Latam: los bancos, las fintech, las wallets o las redes globales de pago. La respuesta importa porque detrás de esa competencia no solo está el futuro de las remesas o los pagos cross-border. También está en juego quién controlará la experiencia del usuario, la distribución, el cumplimiento regulatorio y la relación comercial con empresas y personas en una región donde mover dinero entre países sigue siendo caro y friccionado.

La región tiene incentivos especialmente fuertes para adoptar estos rieles. En Brasil, el banco central dijo que alrededor del 90% del flujo cripto del país ya está vinculado a stablecoins y que ese canal se usa en buena medida para pagos y transferencias al exterior; además, Reuters reportó que ese uso puede saltarse parte de los controles tradicionales y que ya es “heavily used” para remesas. En paralelo, Visa y Bridge lanzaron tarjetas vinculadas a stablecoins que pueden emitirse en Argentina, Colombia, Ecuador, México, Perú y Chile, una señal concreta de que la infraestructura ya está bajando a producto en la región.

Ese contexto explica por qué el mercado latinoamericano puede convertirse en uno de los campos de batalla más interesantes de los próximos años. Reuters también informó que OpenFX, una startup enfocada en remesas y market making cambiario, levantó US$94 millones para expandirse en América Latina y el sudeste asiático, justamente porque detecta una adopción creciente de stablecoins en esos corredores. La compañía dijo que más del 98% de sus transacciones se liquidan en menos de 60 minutos, frente a las dos a cinco jornadas hábiles del mercado cambiario tradicional. Cuando un problema regional tan viejo como el del dinero transfronterizo empieza a tener una solución técnicamente viable y comercialmente atractiva, la competencia deja de ser teórica.

Bancos: compliance, fondeo y confianza, pero con reflejos más lentos

Los bancos llegan a esta carrera con ventajas claras. Tienen licencias, relación histórica con empresas, experiencia en cumplimiento, acceso a depósitos y capacidad para integrar stablecoins con productos de tesorería, cash management y banca corporativa. Reuters reportó que Societe Generale, a través de SG-Forge, ya emitió stablecoins públicas y espera que el uso corporativo crezca especialmente en cash y colateral, aunque por ahora la adopción sea acotada. En Hong Kong, además, la autoridad monetaria otorgó sus primeras licencias de stablecoins a HSBC y a una joint venture encabezada por Standard Chartered, y HSBC planea ofrecer su stablecoin desde sus propias apps móviles para pagos persona a persona, pagos a comercios e inversiones tokenizadas. Todo eso muestra que la banca no está fuera del juego: está buscando una forma regulada de entrar.

Pero los bancos también tienen debilidades visibles. Reuters citó a analistas de RBC Capital Markets diciendo que las entidades con mayor negocio de cash management corporativo, como HSBC y Deutsche Bank, podrían ser de las más expuestas si las empresas empiezan a usar dinero digital para gestionar caja y pagos. Según esa nota, el 72% de los bancos encuestados ve los pagos cross-border como el principal caso de uso de corto plazo, y en los casos más expuestos podría haber hasta un 7% de ingresos en riesgo. El mismo informe remarca que muchas entidades todavía no ven los activos digitales como una oferta central. En otras palabras, la banca tiene una posición fuerte para capturar valor, pero también un riesgo claro de reaccionar tarde.

En Latam, esa tensión puede ser todavía mayor. Los bancos regionales conservan confianza institucional y peso regulatorio, pero muchas veces no tienen la velocidad de producto ni la flexibilidad operativa que exige un mercado donde usuarios y empresas quieren mover valor en minutos, no en días. Mi lectura es que los bancos pueden capturar una porción relevante del negocio si se enfocan en custodia, compliance, conversiones fiat-cripto y tesorería corporativa, pero parten con menos ventaja en distribución minorista y experiencia de uso que otros jugadores. Esa inferencia surge de comparar el avance bancario regulado en Europa y Asia con la rapidez con la que Visa, Mastercard y proveedores especializados ya están llevando productos al mercado.

Fintech: velocidad, producto y foco regional

Si los bancos tienen la fortaleza institucional, las fintech tienen la velocidad. Reuters mostró esa lógica con OpenFX, cuya propuesta combina infraestructura blockchain con un problema muy concreto de mercado: hacer más rápidos y baratos los pagos internacionales para remesadoras, neobancos, plataformas de payroll y compañías que mueven grandes sumas entre jurisdicciones. La empresa pasó de US$4.000 millones a US$45.000 millones de volumen anualizado en un año y planea expandirse a Latam, apoyada justamente en la creciente adopción de stablecoins. Eso sugiere que la captura de valor no se jugará solo en la emisión del activo, sino también en la capa de producto que resuelve fricción real.

Las fintech tienen otra ventaja crítica en América Latina: entienden mejor el dolor local. Saben que el problema no es “usar blockchain”, sino cobrar del exterior, pagar a proveedores, repartir payouts, resolver remesas, administrar caja en dólares digitales o emitir tarjetas sobre nuevos rieles. En este punto, la colaboración entre Visa y Bridge también es reveladora: Reuters explicó que los desarrolladores que construyen sobre Bridge podrán agregar tarjetas Visa vinculadas a stablecoins a su oferta, mientras la conversión a moneda local para el comercio ocurre en el backend. Eso encaja perfecto con el ADN fintech: tomar una infraestructura compleja y empaquetarla como una experiencia simple.

El límite de las fintech es otro: escala y licencias. Muchas tienen mejor UX que la banca y más rapidez que los incumbentes, pero no siempre cuentan con la misma red de cumplimiento, acceso a grandes clientes corporativos o capacidad de fondeo. Por eso, mi lectura es que las fintech regionales tienen chances muy altas de capturar la capa de interfaz y producto, especialmente en remesas, payroll, pagos a freelancers, cuentas multicurrency y tesorería ligera para pymes. Sin embargo, para consolidarse probablemente necesitarán alianzas con bancos, redes globales o proveedores de infraestructura más grandes. Esa conclusión se apoya en el patrón que muestran Reuters y los lanzamientos recientes: los actores que avanzan más rápido suelen ser los que combinan agilidad de producto con un socio fuerte en la parte regulatoria o de distribución.

Wallets y exchanges: relación directa con el usuario, pero más presión regulatoria

Las wallets y exchanges tienen una ventaja que no conviene subestimar: ya poseen hábito de uso. En mercados donde las stablecoins se utilizan para dolarizarse, pagar servicios internacionales o mover dinero fuera del sistema bancario tradicional, esos jugadores suelen ser el primer punto de contacto del usuario con el dinero digital. Reuters reportó que, en Brasil, el banco central ve que buena parte del uso de stablecoins está vinculada a compras en el exterior y transferencias, y advirtió que ese canal puede eludir controles tradicionales. Eso confirma dos cosas al mismo tiempo: que la demanda ya existe y que la presión regulatoria también va a crecer.

El problema de las wallets es que pueden ganar distribución, pero no necesariamente capturar toda la cadena de valor. Si el mercado se vuelve más regulado y más corporativo, muchas van a necesitar partners para emisión, liquidación, compliance o acceso a redes masivas de pago. La propia SG-Forge dijo a Reuters que entre sus 15 clientes hay exchanges, brokers y wallet providers, lo que sugiere que parte del futuro de este segmento puede pasar por conectarse con banca regulada antes que reemplazarla por completo. Por eso, las wallets parten muy bien posicionadas para la adopción minorista y el uso cotidiano, pero menos sólidas para liderar solas el negocio B2B o institucional.

Redes globales: la ventaja de la escala y los rails

Si hay un actor que hoy parece entender con más claridad la batalla por los rails, es el de las redes globales. Reuters informó que Mastercard acordó comprar BVNK por hasta US$1.800 millones, en una operación pensada para acelerar remesas cross-border, pagos empresariales y payouts con stablecoins. BVNK conecta fiat y stablecoins en más de 130 países, y Mastercard dejó en claro que comprar esa capacidad era más rápido que construirla desde cero. Visa, por su parte, dijo que ya corre a un ritmo anualizado de US$7.000 millones en settlement con stablecoins, y su alianza con Bridge ya permite programas de tarjetas en varios países de América Latina.

La gran ventaja de estas redes no es solo tecnológica. Es comercial. Ya tienen aceptación global, acuerdos con emisores, comercios, processors y desarrolladores. Pueden transformar una infraestructura emergente en un producto utilizable casi de inmediato. Y eso, en una industria donde la distribución pesa tanto como la innovación, es una ventaja enorme. Mi lectura es que las redes globales son hoy las mejor posicionadas para capturar la capa transaccional del negocio en Latam: no necesariamente la relación principal con el usuario final en todos los casos, pero sí la tubería por donde puede terminar corriendo buena parte del volumen. Esa inferencia se sostiene en dos hechos recientes: Visa ya llevó stablecoins a tarjetas emitibles en seis mercados latinoamericanos y Mastercard compró directamente un puente operativo entre fiat y stablecoins con alcance mundial.

Entonces, ¿quién puede capturar el negocio de stablecoins en Latam?

La respuesta más realista es que no habrá un ganador único. Habrá, más bien, una cadena de ganadores. Los bancos tienen ventaja en confianza, regulación y tesorería corporativa. Las fintech tienen ventaja en producto, velocidad y lectura del problema regional. Las wallets tienen ventaja en hábito de uso y acceso temprano al usuario. Las redes globales tienen ventaja en escala, interoperabilidad y distribución transfronteriza. La competencia, por lo tanto, no será tanto entre categorías cerradas, sino entre stacks: quién arma la mejor combinación de licencia, producto, rails y experiencia.

Si hubiera que ordenar hoy el mapa latinoamericano, mi lectura es esta. En el corto plazo, las redes globales y la infraestructura fintech parten con ventaja para capturar volumen porque ya están bajando stablecoins a pagos, tarjetas y payouts concretos. En paralelo, las wallets pueden seguir capturando adopción y frecuencia de uso, sobre todo en países con más demanda de dólar digital. Y los bancos tienen la oportunidad de quedarse con la parte más rentable y defensiva del negocio —tesorería, custodia, compliance, cash management— si se mueven antes de que los nuevos rails se vuelvan estándar. Esa conclusión no surge de una sola fuente, sino del patrón conjunto que muestran Reuters, Visa, Mastercard, OpenFX y los movimientos bancarios recientes.

Para Latam, la oportunidad es grande justamente porque el dolor es grande. Una región con remesas masivas, pagos cross-border caros, monedas volátiles y una economía digital cada vez más transnacional es terreno fértil para que las stablecoins dejen de ser un nicho y pasen a ser infraestructura. La pregunta clave ya no es tecnológica. Es estratégica: quién diseñará el producto financiero nativo de internet para América Latina. Y la respuesta, al menos por ahora, apunta a una carrera donde nadie gana solo.

¿Quiénes pueden capturar el negocio de stablecoins en Latam?

Bancos, fintech, wallets y redes globales compiten por distintas capas del negocio: regulación, distribución, producto, custodia, tesorería y rails transaccionales.

¿Quién parte mejor posicionado hoy?

Las redes globales y la infraestructura fintech parecen llevar ventaja en volumen y velocidad de salida al mercado, mientras los bancos conservan fortalezas en compliance, confianza y cash management.

¿Por qué Latam es un mercado clave para stablecoins?

Porque combina alta demanda de pagos cross-border, remesas, uso de dólares digitales y fricciones estructurales en el sistema financiero tradicional. En Brasil, el banco central estimó que cerca del 90% del flujo cripto ya está ligado a stablecoins.

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